"La religión es el opio de las masas" -- Karl Marx.Desde hace algún tiempo, mi novia me anda preguntando insistentemente sobre un tema que yo he preferido evitar (ya que es una de las cosas en que las personas jamás llegan a un acuerdo), me refiero nada menos que a la religión y todo lo que ello implica.
Si bien es cierto, fui criado en un hogar Católico y además estudié en un infame colegio de curas, sería de esperarse que yo tenga cimentada una buena base religiosa, con creencias tan inamovibles como el monte Everest.
Sin embargo, no soy la persona más religiosa del planeta. De hecho, desde hace ya algunos años me considero agnóstico a pesar de haber tenido todo ese bagage religioso a cuestas. Esto para mi, no ha sido mayor problema, pues mi posición ha sido medianamente aceptada sin mayor discusión, sino hasta ahora que es cuando recibo preguntas de mi novia al respecto (tal como mencioné al inicio), y cuando le expreso mi posición respecto a los temas de la Fé, ella me queda mirando con una expresión de decepción tremenda.
¿Pero porqué ahora y no antes?, pues la respuesta es simple: Antes de la ceremonia matrimonial, primero he de haber recibdo el sacramento de la Confirmación (algo que evité a toda costa desde que surgió este tema en el colegio), sin embargo ya ad-portas de formar una nueva célula básica de la sociedad, tengo algo de presión por realizar este trámite - por cierto,
debo hacerlo bien convencido - y recibir un curso acelerado de cuatro semanas durante los días sábados formulado para gente como yo, que llegan casi a casarse sin haber hecho el paso previo de la confirmación.
¿Y qué hace un agnóstico en reuniones católicas? , pues fácil. Ya que mi actual "estatus de fé" me lo permite, puedo ver abiertamente y sin prejuicios otras direcciones y creencias, así que pensé "bueno, qué más da, veremos cómo es".
Confieso que me equivoqué al inicio. Yo imaginaba que la charla te la iba a dar alguien que te repetiría ad-nauseam lo basura de persona que eres y te conminaría a darte golpes de pecho a cada instante, mismo bombo en desfile, pero no. Lo que realmente ocurrió es que estaba un señor buenagente y mate-de-risa, que exponía algunos detalles de la religión de una forma muy jocosa. Me divertían mucho sus ejemplos y chistes entre la charla seria.
Y ya que voy 2 charlas en mi haber, pues eso me ha hecho ver algunas cosas:
- No estoy de acuerdo con todo lo que dicta la Iglesia Católica. Tiene buenas pautas, muy buenas, pero otras tantas me parecen inadmisibles. Pero como cuestionar a la autoridad de la Iglesia es pecado mortal, entonces siempre estaría en esa condición que me promete una visa de residencia en el infierno.
- Los métodos de control de masas utilizados tampoco me parecen aceptables. Eso de estar haciéndote hacer sentir culpable de hasta por que voló la mosca, sencillamente no está bien. Ya lo dicen en: "Por mi culpa, por mi culpa, por mi GRAN CULPA" (dar golpes de pecho). Ah, y eso de uno ser un borreguito ("¡mee-e-e!") que forma parte de un rebaño, sencillamente no me emociona mucho que digamos.
- Tener "Temor de Dios". Yo creo que al contrario, deberías considerarlo un aliado y motivador en vez de estar pensando en no cometer algún pecadillo que te haga merecedor a que el mismo Yavhé asome su dedo entre las nubes y te lance un rayo directo a tu trasero.
- Todo es pecado. Resulta que ahora los diez mandamientos se convierten en quinientos, ya que, por ejemplo si miras a alguien mal, es pecado mortal. Si rajas de alguien, también. Si el taxista te cerró con su auto y le dijiste una palabrota, ídem. Si usaste algún método de control de la natalidad, fuiste. Si no le das limosna a esa persona que tiene más plata que tu, ¡al infierno!. Si te tomas unos tragos de más, has matado, por lo tanto, condena eterna. Y si alguna vez leíste el horóscopo de Josie o el Pakatnamú de la revista Somos... ¡Hereje!. Y así puedo seguir hasta el cansancio.
- Hay que ir a misa todos los domingos, Ay de ti si faltas una (1) sola vez... adivinaron, ¡pecado mortal!. Y eso que no menciono confesarte, comulgar...
Por eso y varias cosas más, creo que como Católico, soy pésimo. Y si no creo o practico fervientemente lo que ordenan, pues soy cualquier cosa menos Católico. Y encima, como tengo algunas creencias que riñen con lo ordenado por la Biblia o con los Concilios Papales, peor. Es por eso que prefiero ser un buen Agnóstico a un mal Católico.
Nada más que de alguna forma tengo que recibir en el lapso de tan sólo las dos semanas de charlas que quedan, un lavado de cerebro maldito, y no creo que eso pase, al menos tan fácilmente. Lo que sí creo es que esto traerá problemas con mi novia. Y mi conciencia me manda a no hacerme de la vista gorda y decir "sí, claro, practicaré todo a pie de juntillas" mientras por la espalda cruzo los dedos haciendo "contra", pues no sería auténtico.
¿Y ahora qué haré?... ¡Argh, in vino veritas!
-Herr HauptmannLabels: real life, religión