Thursday, 25 February 2010

Parada World

Para todo aquel que jamás haya ido a ese lugar y sólo lo conozca por los reportajes con cámara oculta o portadas en diarios de prensa amarilla, lo que se ve y se cuenta de ese lugar, hace pensar que es similar al séptimo círculo del infierno. Yo era una de esas personas, lo máximo de experiencia previa fue cuando alguna vez pasé por Tacora (que queda muy cerca) buscando un repuesto inconseguible, y no me gustó nada lo que vi.

Pues bien, ya que desde hace algunos meses estamos en el rubro de comidas, me he visto obligado a visitar forzozamente ese lugar en varias ocasiones, esto último tras previamente haber realizado un concienzudo análisis de costos para obtener un margen monetario interesante, que arrojó como resultado adquirir los insumos en los lugares de precio más bajo, ya sea en el camal, centro de acopio o en La Parada. Esta entrada es sobre esto último.


Tras pasado el susto inicial, en sucesivas visitas pude notar algunas cosas que llamaron mi atención, la más importante de ellas es que La Parada es OTRO PAÍS, algo así como un microcosmos de sabor peruano. Todo concepto que tienes por dado, se ve puesto a prueba una vez que pisas ese lugar. Me explico:

- El respeto por el otro no existe. Cada quien baila con su pañuelo, al estilo del viejo oeste. Si dudas, perdiste.
- La desconfianza es total, tanto entre locales y foráneos. Todos miran con cara de sospecha, murmurando a voz baja.
- Viven otra realidad, los puestos de videos piratas, tocan a todo volumen los últimos éxitos de La Tigresa del Oriente, El príncipe Acollino y La Reina del Canipaco, todo en simultáneo, y con logotipos (de la productora) que ocupan media pantalla mientras dura el clip musical. Además, tienen sus propias telenovelas: Son dramas de esposos borrachos y esposas sacrificadas, grabados con una cámara de video amateur. Y si de programas cómicos se refiere, pues ahí tienes a las miles de encarnaciones de "Los cómicos ambulantes". Todos grabados por un aficionado. En todos los casos anteriores, un logo con colores estridentes de la 'productora' ocupa casi la mitad de la pantalla de forma permanente.

Ya dentro del mismo Mercado Mayorista (Aforo: 15,000 personas). Te topas con más cosas:

Todo el piso está hecho una mugre. Y eso que lo lavan tímidamente todos los días por las tardes, pero parece que los trabajadores de limpieza necesitan urgente, incentivos económicos.

Otra cosa que hay que tener en cuenta es evitar a los cargadores que llevan N sacos de productos de panllevar a cuestas, si te dicen "Permisoooo!!!" es casi un milagro. Normalmente te atropellan nomás.

Y ya que hablo de los cargadores, sólo trabajan ahí los autorizados por el SITRAMUN (especie de mafia-sindicato). Los que tienen carretas anchas, generalmente no se mueven a trabajar por menos de cinco sacos de lo-que-sea. Afuera, están los cargadores 'piratas' esperando alguna oportunidad, pero las puertas son resguardadas por miembros del sindicato con cara de pocos amigos que evitan interferencias. Sólo puedes entrar con carga, más nada.

Todos los comerciantes con los que me ha tocado tratar, son unos mafiosos. Para empezar, mojan los sacos para que todo adentro se haga una mugre y no puedas diferenciar si es que te estás llevando un saco aceptable o uno lleno de insumos podridos. Además del plus de que cuando pesan el saco en las balanzas -todas adulteradas-, ganen algunos kilos más de peso, por el barro que tienen adentro los sacos, en especial los tubérculos.

Los comerciantes de cebollas, han instalado convenientemente, toldos de color rojo, para que de este modo, te sea difícil identificar si es que la cebolla que vas a comprar está en buen estado o no. Además que te rellenan 'la malla' (saco para cebollas) con un montón de cáscaras secas para que pese más.

Los cargadores cobran creo, según la cara del cliente. Yo estoy casi convencido de que me inflan el precio estos sinvergüenzas.

La hora punta es de madrugada, antes de las 6:00AM. Eso de "soy muchacho provinciano, se levanta muy temprano" es cierto. A las 2:00PM los ves descansando jugando a las cartas. Transitar cerca del mercado, es casi imposible. Mejor esperar a eso de las 7:00AM en que el nivel baja un poco.

En horas de la tarde, ves los despojos del campo de batalla. Esto es, incontables cantidades de verduras, limones y ajíes regados por todos lados, muchos de ellos aplastados por las pisadas de la gente. Uno no hace sino pensar, en la cantidad de comida que se desperdicia a diario en ese lugar. Se puede ver también algunas señoras de edad que se agachan a recoger cuanto creen que aún sirva. Algunas venden esas cosas para hacerse de algún dinero.

Lo único bueno, son los precios. Si los comparas con los de cualquier supermercado, hay una abismal diferencia en los mismos.

Y bueno, sigo pensando que es como el séptimo círculo del infierno. Hell on Earth.


( Esta historia quizás continúe --->>> )

-
Herr Hauptmann.

3 comentarios:

Anonymous said...

todo es tan interesante.
sí!
muy interesante leerlo,
pero me daría mucho miedo estar en aquel lugar :D

me gustó lo de las telenovelas o películas creadas por ellos mismos. había visto algo así en algunos canales de televisión marginales
en provincias. me alegra que cuenten sus propias historias.

también había visto reportajes sobre la comida que desperdiciaban... bueno, herr te mando muchos ánimos, y sólo buenos deseos para ti, tu pareja y esta nueva empresa.

o.o tendrá continuación... pasaré por aquí para ver qué pasará luego.


p.d ah, por cierto. quería comentarte algo gracioso. aldo mariátegui empezó a leer las noticias por las mañanas. se nota que no le gusta hacerlo xD si tienes tiempo miras o.o

Cristania Andoandorello said...

excelente tu relato de la parada :) me has hecho recordar tardes interminables contando sacos y revisando facturas... que epocas (menos mal que terminaron)

A los meses que regreso y que bueno q mantengas el blog

Herr Hauptmann said...

Gracias ante todo por escribir.

Sí, realmente la Parada es un lugar muy particular... y pensar que pasado mañana me toca ir otra vez! :(

Cristania: No te envidio el trabajo que tuviste allí, para nada.